La serie de desafortunadas decisiones, desinformaciones y falta de coordinación entre las autoridades de la época hace que, a mi juicio, sea uno de los accidentes que todo profesional de las emergencias debe de estudiar con detenimiento.Os invito a ello consultando los datos que figuran en Internet y visionando especialmente el reportaje que viene a continuación,
¡Terrible! Una gran humareda que se desprendía del buque, bidones de sodio saltando por el mar centenares de metros al reaccionar con el agua y producirse hidrógeno...
Se palpaba la tensión de las gentes de los pueblos vecinos pidiendo explicaciones sobre lo que estaba pasando mientras que por el lado de la Administración...¡Impresionante! Es difícil gestionar la información peor.
Así, mientras las imágenes de la televisión gallega nos mostraban el incendio del hidrógeno desprendido de los bidones de sodio al tocar con el agua y una gran nube blanca saliendo del buque, el Director General de la Marina Mercante manifestaba que "No hay ningún incendio a bordo ni tampoco hay ningún producto tóxico que pueda causar alarma" . " Pero si lo estamos viendo", decía, la gente, quizás confundiendo las deflagraciones de hidrógeno con el incendio a bordo. Las informaciones comenzaron a ser contradictorias entre lo que unos decían y otros escribían colaborando activamente en esa confusión.
Se palpaba la tensión de las gentes de los pueblos vecinos pidiendo explicaciones sobre lo que estaba pasando mientras que por el lado de la Administración...¡Impresionante! Es difícil gestionar la información peor.
Así, mientras las imágenes de la televisión gallega nos mostraban el incendio del hidrógeno desprendido de los bidones de sodio al tocar con el agua y una gran nube blanca saliendo del buque, el Director General de la Marina Mercante manifestaba que "No hay ningún incendio a bordo ni tampoco hay ningún producto tóxico que pueda causar alarma" . " Pero si lo estamos viendo", decía, la gente, quizás confundiendo las deflagraciones de hidrógeno con el incendio a bordo. Las informaciones comenzaron a ser contradictorias entre lo que unos decían y otros escribían colaborando activamente en esa confusión.
Los vecinos comenzaron a ponerse nerviosos. Las autoridades locales no solo no fueron capaces de controlar la situación, sino que en algunos casos se incorporaron a las protestas. Por aparecer, apareció hasta el ejemplo de Chernobyl. ¿Qué transporta el barco? ¿Qué dice el manifiesto de carga? ¿Por qué han fallecido 23 de sus 31 tripulantes? ¿Puede explotar? ¿Es tóxico lo que lleva? ¿Hay productos radiactivos? La tensión seguía en aumento al tiempo que la desconfianza en las autoridades era evidente.
La prensa local destacaba la "improvisación y el ocultismo de las autoridades". Por no ayudar, no ayudó ni el mar que empeoró provocando que la carga se mojara y se produjeran las temidas y terribles explosiones de hidrógeno en la cubierta del barco y sus alrededores. Los nervios desatados y la inquietud se convirtieron en miedo, a veces en pánico. Los vecinos comenzaron a abandonar espontáneamente sus casas por temor a sufrir una gran explosión que pudiera acarrear la correspondiente nube tóxica. Nadie creía a las autoridades competentes, especialmente algunos alcaldes de la zona.
Hicieron llamar a unos expertos holandeses especialistas en el tema...¿por qué para ser experto hay que ser siempre de fuera?. Pero ni con holandeses ni sin ellos. El miedo aumentaba. Los medios de comunicación tampoco contribuían gran cosa en tranquilizar a la población.
Por si faltaba poco, y mientras el Director General de la Marina Mercante continuaba diciendo que no había peligro, desde la Consejería de Pesca se hacían declaraciones y se hablaba de "nube tóxica".Pero el culmen llegó con el Delegado del Gobierno admitiendo en una cadena local que "se han producido explosiones y los servicios de salud pública de la Xunta han detectado una nube. No sabemos el grado de toxicidad que tiene esa nube, pero la prudencia aconseja la evacuación..."
Lo que faltaba para producir el caos. Simultáneamente a las llamadas a la tranquilidad, algunos medios de comunicación informaban de que se había dado la "orden de evacuación".
Así, mientras 700 autobuses se dirigían hacia la zona para proceder a un traslado ordenado, los vecinos huían de la misma provocando el colapso de las vías de comunicación. Tres horas después de la primera orden de evacuación, el Gobernador Civil de A Coruña comparecía ante los medios indicando que la situación no justificaba la huida de las poblaciones cercanas al Cason. Nuevo mensaje del Delegado del Gobierno anunciando que anulaba la orden...¡para qué seguir con los detalles!
El desastre del Casón es un ejemplo claro y cercano de fracaso en la gestión de una emergencia, al menos de su comunicación y relación con la población, por ello no debemos olvidarlo.

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