lunes, 24 de junio de 2013

Puente Romano de Merida




El Puente Romano sobre el rio Guadiana constituye un paso de primera entidad en la red de comunicaciones romanas y determina la creación de la ciudad de Mérida (Emérita Augusta).

Con él se iniciaba la vía que se dirigía hacia Lisboa, por el margen izquierdo del Guadiana, y la vía que comunicaba Mérida con los principales centros de la Bética, Corduba e Hispalis. De Mérida salían también otras dos vías más hacia Lisboa por la margen derecha del Guadiana, la Vía de la Plata hacia el norte, que se prolongaba hasta Zaragoza, dos vías más hasta esta misma ciudad, una pasando por Toledo, y otra con una primera dirección hacia el este de la Lusitania, y finalmente otras dos vías que también se dirigían al sur, saliendo desde el este.

Mérida constituyó un nudo de primera importancia en las comunicaciones, tanto de norte a sur como del oeste al centro y el puente fue el primer elemento de la ciudad que fundamentó su razón de ser.

Su longitud actual es de 792 m. con una sucesión de 60 arcos, constituyendo una obra de envergadura, considerada como una de las más importantes de la Península Ibérica.

El lugar escogido para su construcción no es aleatorio, ya que en esta parte el rio no cuenta con gran profundidad y su cauce se encuentra dividido en dos brazos por una isla que favoreció el apoyo del puente.

Su construcción data de la época de Augusto. Sin embargo, bebido a la importancia de este paso a lo largo de la historia y las numerosas avenidas del Guadiana que periódicamente han ido deteriorando la estructura, el puente se conforma actualmente como un conjunto de partes diversas que desvirtúan lo que debió ser su primer trazado.

Se consideran en el estudio del puente tres tramos diferenciados. El primero, que comprende desde la ciudad hasta el primer descendedero, se denomina tramo del Humilladero. Consta de un total de 10 arcos y es el que conserva con más pureza su origen romano. El núcleo es de hormigón, realizado con materiales del rio, y se cubre con sillar almohadillado muy saliente, característico de otras construcciones de la época de Augusto en la ciudad. Las pilas son cuadradas y tienen aguas arriba un tajamar semicircular que alcanza toda la altura de la pila. Su límite se marca con una línea de sillares más destacada. A partir de ella arrancan los arcos, que son de medio punto. En todo este tramo las luces de los arcos carecen de simetría, siendo sus arcos centrales de 10,05 m. y 9,85 m. y los extremos con 6,70 m. y 6,60 m.

Esta desproporcionalidad en la luz de sus arcos es propia de los puentes del inicio de la época imperial, posteriormente superados por obras más ágiles y de mayor dominio técnico.


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